Imaginemos un barco en alta mar. Durante el día, los tripulantes trabajan con normalidad. Al anochecer, algunos necesitan que los conduzcan porque apenas pueden orientarse.
- Vamos a ver la travesía de la fragata austríaca Novara. La expedición zarpó el 30 de abril de 1857 y concluyó el 30 de agosto de 1859, en total duró dos años y tres meses. La expedición recorrió el mundo recolectando 26 000 muestras botánicas y zoológicas junto con otras muestras culturales, las cuales enriquecieron los museos de Viena, en especial el Museo de Historia Natural.
- El barco contaba con 352 hombres a bordo, entre ellos Eduard Schwarz (1831-1862), un joven médico naval quien realizó uno de los primeros experimentos sobre nutrición humana. En la tripulación también había un geólogo, dos botánicos, dos zoólogos, un antropólogo y hasta una orquesta de siete músicos, que todas las mañanas de 9 a 11 tocaban alegres melodías.
- Schwarz describió con precisión los 75 casos de ceguera nocturna (entonces denominada hemeralopía), a menudo en combinación con el escorbuto. De los 75 casos, 60 se produjeron durante el largo trayecto del Cabo de Hornos a Gibraltar. Al anochecer perdían la visión y tenían que ser conducidos como ciegos.
- Schwarz probó la administración de hígado hervido contra la ceguera nocturna y así confirmó la eficacia de esta antigua medicina popular. Pudo comprobar su acción curativa y afirmó que era «un verdadero milagro». La cura fue permanente y diagnosticó la ceguera nocturna correctamente como una enfermedad nutricional. C
- Curiosamente, Schwarz fue atacado con saña tras la publicación de su informe. Su visión de la ceguera nocturna como una enfermedad nutricional fue calificada de «frivolidad»
- Todavía no se conocía la vitamina que hoy permite explicar la relación.
Una pista en los niños de Japón
- A principios del siglo XX, el médico japonés Masamichi Mori describió niños con dificultades para ver de noche y lesiones oculares en las zonas rurales y montañosas de Japón, donde la alimentación carecía de leche y pescado. La enfermedad se conocía localmente como hikan.
- Mori atribuyó el problema a la falta de grasa en la dieta y señaló que la leche, el queso, la mantequilla y el tocino no eran comunes en la dieta japonesa. Comprobó que estos niños mejoraban si tomaban aceite de hígado de bacalao.
- De nuevo aparecía un alimento rico en vitamina A, aunque la sustancia responsable todavía no se había identificado.
Mensaje clave
- Antes de descubrir la vitamina A, los médicos ya podían observar las consecuencias de su carencia y relacionarlas con la dieta.
Basado en el libro
I. Vitoria. Las vitaminas.Micronutrientes para la salud. Colección "Sin Fronteras". Publicaciones Universitat València (en prensa)

















